La mirada de Elianna se mantuvo firme, pero vi el parpadeo de cálculo detrás de sus ojos. Luego, con una inhalación lenta, levantó la barbilla.
"No lo sé".
Me reí, bajo y agudo, sacudiendo la cabeza. "Eh".
Ella no vaciló, no parpadeó. Pero sabía que eso era mentira.
Detuve que el silencio se extendiera, estudiándola, observando la forma en que sus hombros se cuadraban, la forma en que sus dedos se curvaban sutilmente contra sus costados. Manteniendo su posición. Guardando sus secretos.
Entonces