En el momento en que las palabras se registraron, me escapé.
Apenas escuché el teléfono golpear en el suelo mientras corría hacia la puerta, mi corazón golpeando contra mis costillas. El aire a mi alrededor se sentía espeso, sofocante, mi respiración venía en jadeos agudos y desiguales.
Sofía.
Desgarré por los pasillos, ignorando las miradas sobresaltadas de mis hombres mientras pasaba junto a ellos. Mi conductor ya estaba esperando, sintiendo la urgencia en mis pasos. En el momento en que abrí