—Mamá, ya no me des más de comer, estoy llena —dije, acariciándome el estómago.
—¿Cómo que ya comiste suficiente? ¡Si apenas probaste bocado! Mi niña preciosa, estás demasiado flaquita, me parte el alma verte así. A partir de ahora, lo que se te antoje, solo díselo al tío Lien y él te lo preparará con gusto.
Lien asintió con una sonrisa y rodeó a mi madre con un brazo, con ternura,
—Cariño, haré todo lo que me digas. Le prepararé a María un plan de alimentación completo y saludable.
Miré la sonr