—Mu… muy bien, yo… —Se escuchó a Noah volver a tomar aire—. Creo que… debo hablar con Emma y… pedirle que me diga la verdad y… tomar las represalias necesarias.
Su voz se escuchaba clara a través del micrófono que Nia había escondido en la sala de la casa de la doctorcita que tenía como ex cuñada.
—Creo que será mejor que me vaya… —dijo Noah finalmente, con evidente tristeza, y se escuchó como se ponía de pie—. Tenía muchas cosas que hablar contigo, Lizzy, pero… Ahora debo encargarme de Emma