—Mamá… —Ante el shock de esa noticia, el shock de saber que había sido descubierta, Nia tragó saliva pesadamente, sin saber cómo actuar ahora—. ¿P… por qué dices eso?... Pensé que ella había confesado que su hijo era de su amigo Dylan…
Maldita sea, trabajó tanto por aprovecharse de esa confusión, por usar la ingenuidad de su hermano a su favor, y ahora parecía que no tenía salida…
—Yo no me quede contenta con esa respuesta. —Su madre se secó las lágrimas con un pulcro pañuelo de seda regalo