Roy Philips
Esa mañana de sábados desperté a las 5:00 am. ¿Dije desperté? «Pues Mentí»
A penas había logrado pegar un maldito ojo en toda la puta noche. La expectativa de volar a Cambridge, Massachusetts estaba acabando con el aplomo que normalmente me acompañaba. Ansioso, desencajado, e incluso contra mi propia voluntad excitado. «Si, ese era el maldito efecto que tenía esa mujer en mi» Aún quedaban rastros en mi sistema de su veneno letal y ponzoñoso.
Desde que esa mujer se cruzó en mi vida