Amaya Bezos
Fui dada de alta finalmente el jueves por la tarde, con ayuda de la secretaria de la doctora conseguí un taxi que me llevo directamente a mi casa. Decidí no avisarle a Nero y a Rosso, o mejor dicho a Rossene Deseaba la tranquilidad de mi hogar, pero sobre todas las cosas deseaba borrar todo lo que me recordara a Marcelo.
Llamé al encargado de la seguridad de los inquilinos del edificio y le pedí que cambiara inmediatamente todos los códigos de acceso del ascensor, y de entrada a la