Amaya Bezos
Nunca había sido tan feliz, los días junto a Roy eran lo mejor de mi vida de adulta. El amor me sabía a chocolate y a fresas, a Champagne de madrugada y a locuras en la cama. Sentía lo mismo que cuando mis padres me llevaban a Disneylandia siendo una niña. Nunca nadie me había tratado así.
Amada, respetada, querida... venerada con sus manos, adorada por su cuerpo.
Todo lo que me hacía sentir no se comparaba a nada hubiera experimentado jamás.
Lo vi tenso, pero a mi lado cuando lo