45. Mi despecho
Estaba un poco enojado con ella, porque era como si lo hubiera estado evitando, pero también se alegraba de poder verla de nuevo. En su torso, percibió un aire de tranquilidad.
—Buenas noches —dijo Hedrick, saludando a las dos mujeres—. Madre. Heleanor.
—Bienvenido, hija —dijo Hanna, emocionada—. Mira quien está de vuelta. ¿La extrañaste?
Hedrick clavó su intensa y sincera mirada en los ojos azules de Heleanor. La melena oscura y su atuendo de empresaria, la hacían ver demasiado hermosa; ese er