20. Amor griego
—Pensé que ese lugar era muy preciado y que era difícil convencer a una mujer para que aceptara. —Hedrick vio la incómoda posición en la que se encontraba Heleanor. Miró, hacia los asientos traseros y esos estaban unidos como un gran sofá y el volante no los estorbaría—. Pasémonos a los puestos de atrás.
Hedrick salió de ella y se ubicaron en el nuevo sitio.
Heleanor volvió a recostarse de espaldas. Se relajó, pero lo que más le sorprendía era que, no le avergonzaba ni le incomodaba que él la v