El resto del trayecto lo hicimos caminando. Papá me contaba la historia de cómo habían elegido el lugar y de los diferentes lugares donde habían sensores y zonas seguras, en caso de peligro. Margaretta parecía muy molesta a diferencia de Gerda, que no había pronunciado palabra desde que los lobos se marcharon.
-bueno ese es el castillo-dijo papá, indicando lo que era algo para lo que no estaba preparado de ver. Era una construcción de piedra, gigantesca. Tenía hasta torres y un foso alrededor.