41~ La historia.
Aurora acarició la espalda desnuda de Franco y le contempló los hombros achos y pálidos, luego le dejó un casto beso en el hombro.
— Deberías broncearte un poco — le dijo a modo de broma y al mafioso se apartó para mirarla a la cara.
— Eso sería una buena idea — le comentó — hace más de diez años que no voy a la playa.
Seguían desnudos en la habitación de las pinturas y Aurora se puso de pie y le tenido la mano al hombre para ayudarlo.
— Vamos, aún hay cosas qué planear.
El resto del día se la