62~ Un sacrificio.
Las manos de Aurora temblaban, incapaz de imaginar lo que estaba a punto de hacer, pero no quería pensar en ello: no, porque Franco leería su mente y no se lo permitiría, así que prefirió pensar en su hermano convulsionando por el dolor y eso ayudó a que el mafioso pensara que sus nervios eran debido a eso.
Habían llegado a casa después del ataque de Doménico, y Carlos aún seguía inconsciente, pero Aurora no quiso apartarse de él en ningún momento, temía que cuando el joven volviera a despertar