63~ En el poder del enemigo.
Aurora apretó los puños con tanta fuerza que se le quedaron marcadas las uñas en la palma de la mano, el corazón le latía con fuerza y comenzaba a ver oscuro, e inconscientemente buscó la compañía de Franco, pero no encontró más que vacío y oscuridad.
Estaba ya tan acostumbra a tener la conexión con el mafioso que ahora se sentía vacía y desprotegida. Como abandonada, pero sabía que todo eso era su culpa.
— Todavía te puedes arrepentir — le dijo Arantza. Estaban en el parqueadero del centro com