Punto de vista de Luna
Ahora dormía todas las noches en la habitación de Dante.
Las muñecas siempre esposadas a la cabecera. Las cadenas apenas lo suficientemente largas para que pudiera moverme un poco. Pero nunca lo suficiente para escapar.
Me tenía ahí solo para controlarme por completo. Para recordarme que me poseía y que podía hacerme lo que se le diera la gana.
Para recordarme que él mandaba y que yo había cometido un pecado grave al pisar su territorio con mala puntería.
Empezó s