Punto de vista de Luna
El almacén apestaba a aceite de motor viejo y óxido, ese olor que se te pega a la piel y nunca se va del todo.
Me agaché detrás de una pila de palets podridos. El corazón me latía lento y constante, justo como tenía que hacerlo cuando estabas a un suspiro de morir.
El micrófono pegado entre mis tetas captaba cada maldición baja en italiano. Cada caja raspando contra el concreto.
Once meses de esta mierda. Sonriendo mientras manos me rozaban el muslo. Riéndome de chi