Punto de vista de Luna
La luz del sótano nunca cambiaba. Sin ventanas, sin relojes. Solo esa bombilla brutal que parecía querer quemarme las retinas.
Me habían dejado encadenada a la silla de metal atornillada al piso. Muñecas atadas con bridas detrás del respaldo. Tobillos sujetos a las patas. Los hombros me dolían por el ángulo. Las rodillas me latían donde el concreto me las había abierto durante el arrastre. Sangre seca agrietada en la piel.
No dormí. Conté respiraciones. Conté los segu