67. Tú eres la reina
Lyra
El golpe todavía vibra en el aire cuando Patrick sale corriendo como un cobarde, perdiéndose por el pasillo con el orgullo hecho trizas. Durante un segundo, el silencio pesa tanto que me cuesta respirar.
Mi corazón late con violencia, no por miedo, sino por la descarga brutal de adrenalina que me atraviesa el cuerpo entero. Mis manos tiemblan, no porque no sepa lo que soy capaz de hacer, sino porque acabo de hacerlo frente a la persona equivocada.
Alaric se vuelve hacia mí.
Y entonces ya