Lyra
La tensión en la manada es tan espesa que podría cortarse con un cuchillo.
Desde la noche en que encontraron el lirio dibujado con sangre en la pared de mi habitación, nada ha vuelto a sentirse seguro. No encontraron al responsable. No una pista. No un rastro. Nada. Solo esa maldita flor y las palabras escritas debajo como una sentencia.
Muerte a la luna prohibida.
Cada vez que lo recuerdo, siento el frío recorrerme la espalda.
No puedo evitar pensar qué habría pasado si esa noche yo hubie