37. Me estás mintiendo en la cara
Lyra
Cierro la puerta de la habitación con más fuerza de la necesaria.
El sonido resuena contra las paredes como un eco molesto, pero no me importa. Camino unos pasos, me detengo en seco y, antes de poder evitarlo, las palabras salen de mi boca como si hubieran estado presionando por escapar desde hace horas.
—¿Quién demonios te entiende? —gruño, hablando sola—. Estoy haciendo exactamente lo que pediste.
Me giro, camino de un lado al otro como una fiera encerrada.
—Callada. Obediente. Sin pregu