36. La rompiste
Alaric
Debería sentirme mejor.
Eso es lo que más me irrita.
Después de un castigo, después de dejar claro quién manda, después de recordarle exactamente cuál es su lugar, lo normal es que todo vuelva a su eje. Que el mundo se ordene. Que la jerarquía se reafirme. Que el ruido interno se apague.
Pero no es así.
Desde anoche hay algo que no termina de acomodarse en mi pecho. Una presión incómoda, como una espina mal arrancada. Cierro los informes sobre el escritorio y, aun así, la imagen vuelve si