30. No puedo más
Alaric
Despierto antes de que el sol termine de alzarse.
No porque haya descansado, sino porque mi cuerpo parece incapaz de relajarse. Cada músculo está tenso, como si esperara un golpe que no llega. El silencio de la habitación se siente espeso, vigilante.
Me quedo mirando el techo, repasando una y otra vez la pregunta que le hice anoche.
¿Puedo confiar en ti?
No me respondió, solo me miró con esta intensidad atronadora con la que lo hace y luego llamo a un par de guardias para que me llevaran