29. ¿Puedo confiar en ti?
Lyra
Sigo soñando.
Lo sé porque todo tiene ese brillo irreal, como si el mundo estuviera cubierto por una capa de agua. El aire es denso, pesado, y aun así no me cuesta respirar. Frente a mí está ella. De nuevo.
La mujer.
No camina. No toca el suelo. Simplemente está allí, como si el espacio hubiera decidido tomar forma humana. Su rostro es sereno, pero sus ojos… sus ojos parecen contener siglos enteros. No hay dureza en ellos, pero tampoco consuelo.
—El peligro se acerca —dice.
Su voz no llega