119. Hablemos
Alaric
El aire de la mañana es frío contra mi piel.
No es un frío incómodo, sino uno que mantiene los sentidos alerta, despiertos, afilados. Exactamente como necesito estar hoy.
Apoyo ambas manos en la baranda del balcón mientras observo la manada desde lo alto. A esta hora, el movimiento ya ha comenzado. Guardias cambiando turnos, entrenamientos tempranos, sombras desplazándose sin ser vistas. Todo funciona como una maquinaria perfectamente ajustada.
Como debe ser.
Como siempre ha sido.
Pero h