118. Esto es real
Lyra
No puedo dejar de pensar en ello.
No importa cuánto intente distraerme, cuánto intente convencerme de que fue un accidente, de que fue algo puntual, de que no volverá a pasar. La sensación sigue ahí, latiendo en algún lugar dentro de mí, como una verdad que se niega a desaparecer.
Yo lo hice.
No sé cómo.
Pero lo hice.
Estoy sentada en uno de los bancos del patio trasero, con las manos entrelazadas sobre mi regazo, mirando sin ver realmente el movimiento de la manada a mi alrededor. Todo si