Bella obedeció sin dudarlo. Se quitó el fino camisón por la cabeza con un movimiento rápido, dejando que cayera al suelo. Luego dio un paso adelante y se colocó tal como él le había pedido: de espaldas a él, con las piernas a cada lado de sus muslos y ligeramente inclinada hacia adelante.
La palma de Lucian impactó con fuerza contra su trasero.
-Vamos, baja ese culo hasta que pueda sentir tu coño sobre mi polla.
Ella se inclinó más, apoyando las manos en el sofá para mantener el equilibrio. En