Bella no podía creer lo que estaba escuchando.
El hombre frente a ella no mostraba vergüenza ni el más mínimo rastro de arrepentimiento... solo esa misma necesidad sofocante de control. Y ahora había caído aún más bajo... usando el chantaje para retorcer su vida entre sus manos.
Miró a Maria, esperando ver miedo... pero no lo había.
-Adelante -lo desafió Maria-. Haz lo peor que puedas.
Lucian ni siquiera se molestó en mirarla; toda su atención estaba puesta en Bella.
-¿Por qué no puedes dejarme