Selene respiró hondo al entrar en la comisaría de policía. Bella y Draven estaban a cada lado de ella, brindándole una mirada tranquilizadora.
Habían ido a ver a Nancy.
Unos minutos después, un oficial escoltó a Nancy hasta la sala de visitas, con las muñecas esposadas.
La imagen hizo que el corazón de Selene se encogiera.
-Mamá... -susurró con lágrimas en los ojos.
Nancy la miró y esbozó una sonrisa vacía.
-Selene... no hace falta que llores. Yo misma me busqué esto. Al menos ya no tengo que v