Mirabel acababa de terminar de ducharse. Sentada frente al tocador, se secaba y peinaba el cabello.
Un momento después, Kelvin entró en el dormitorio. Recién salido de su propia ducha, se veía relajado, aunque había una ligera pesadez en su expresión. Se sentó en el borde de la cama.
Mirabel supuso que acababa de acostar a Theo.
Siguió cepillándose el cabello, sintiendo la mirada de él fija en ella.
-¿Has comido? -preguntó él.
-Sí -respondió ella con una pequeña sonrisa-. Comí en casa de Ava. L