Draven ya se había masturbado tres veces mientras miraba la foto de Selene.
Con un suspiro frustrado, tomó su teléfono y la llamó, pero ella no contestó.
Arrojó el teléfono sobre la cama y se pasó una mano por el cabello.
La extrañaba tanto. Extrañaba sus comentarios absurdos y espontáneos, la forma en que decía las cosas más graciosas con esa cara de inocente... y cómo lo miraba después como si no hubiera hecho nada malo.
-Voy a París -murmuró-. No aguanto más.
Contrólate. Solo queda un día. H