Por fin había llegado el día de la boda.
Después de dos largos meses de preparación, Bella y Lucian por fin se iban a casar.
Aunque habían considerado Nueva York, Bella eligió Australia. Era donde su nueva vida había comenzado realmente, y no había otro lugar donde preferiría decir "Sí, acepto".
-¡Date prisa! -le gritó Clara a Edwin-. No quiero llegar tarde a la boda de Bella. Ya me perdí ayudarla a vestirse. Al menos déjame llegar a tiempo para verla caminar hacia el altar.
-¡Esme! ¡Renee! ¡Su