-¡Nolan, vuelve aquí! ¡Me vas a escuchar! -gritó la señora Reeds con todas sus fuerzas.
Nolan se detuvo en seco y se giró lentamente para mirarla.
-Siempre te he escuchado, madre -dijo, con la voz tensa de frustración-. Todo lo que haces es asistir a tus fiestas elitistas y reuniones sociales. ¿Alguna vez me has preguntado qué quiero yo? No. Solo esperas que sea perfecto y que haga todo lo que tú ordenas.
Dio un paso hacia ella.
-Puede que sea el único heredero de tu empresa, pero también me va