Bella pensó que aquello era el final.
Se arrepentía de haber ido al campamento. Lo que se suponía que sería un respiro se había convertido, demasiado rápido, en los peores días de su vida.
Los gritos de los estudiantes aún llenaban el aire.
-¡Que alguien salve a Bella! ¡No se queden ahí parados! -gritó Clara, presa del pánico. El efecto de la droga ya empezaba a desaparecer en cuanto vio que Bella se hundía bajo el agua-. ¡Se va a morir!
Miró desesperada a los chicos que parecían fuertes y capa