—¿Qué? —preguntó Bella con brusquedad—. ¿Saliendo con el profesor C. D.? No, para nada.
—Cállate, mentirosa —espetó Catherine—. He visto chicas como tú por todas partes. Una simple niñera chupándole la sangre a un multimillonario y todavía intentando arrimarse al profesor. Te vi abrazándolo el otro día.
Unos jadeos llenaron la habitación.
—¿Perdón? —Bella se levantó—. Ver algo no prueba nada. No me conoces, no sabes de dónde vengo ni por lo que he pasado. ¿Quién te crees que eres para hablarme