Bella no podía respirar. Sentía como si le hubieran sacado todo el aire de la habitación. Se obligó a tomar una respiración lenta y temblorosa, pero no ayudó. Las lágrimas se deslizaban por su rostro, una tras otra.
Presionó una mano contra su pecho y se rodeó con el otro brazo, como si pudiera sostenerse a sí misma. Intentó calmarse, intentó ordenar sus pensamientos, pero estos no se detenían. Todo se repetía en su mente.
Lloró en silencio, ese tipo de llanto que no hace ruido pero duele igual