-No. No lo haré -dijo Bella, manteniéndose firme.
Lucian frunció el ceño y se mordió el interior de la mejilla. Sabía que no podía reaccionar como quería. Había demasiada gente alrededor y cualquier escena solo lo haría quedar mal.
Sin decir otra palabra, se dio la vuelta y regresó hacia la fiesta.
-Señor Rodríguez, ¡venga a unirse a nosotros! -lo llamó alegremente una mujer. Sostenía a su pequeña hija, que se emocionaba con el pastel-. El trabajo debe ser agotador, pero aun así regresaste a ca