Otro mensaje llegó a su teléfono.
—Está en Australia.
La ira invadió a Lucian al instante. Pensó que por fin la habían encontrado… físicamente. Estaba listo para dejarlo todo, para recorrer cualquier distancia con tal de verla otra vez.
Pero esto… esto seguía siendo algo.
Era un comienzo.
Rápidamente escribió:
—Reserva mi vuelo a Australia.
Y lo envió.
Una leve sonrisa se formó en sus labios, cargada de esperanz