Lucian bajó las escaleras. La casa estaba completamente en silencio, sin el sonido de los rápidos pasos de Bella siguiéndolo. Era sábado; no iba a la oficina, pero eso no significaba que no trabajara desde casa.
Por un breve segundo, lamentó haberla dejado ir.
-Lucian -dijo Margaret-, Bella te preparó comida antes de irse al campamento. Pidió que comieras.
Lucian miró la comida sobre la mesa del comedor y se acercó. Rara vez desayunaba... no porque no hubiera, sino simplemente porque no quería.