El salón estaba a rebosar. Los invitados llenaban el espacio, mezclando risas y conversaciones cálidas con la belleza de la decoración mientras todos felicitaban a los recién casados.
Lucian entró al lugar con el ceño fruncido. No había visto a Bella desde que regresó de su supuesta reunión. Sospechaba que estaba con María y se obligó a mantener la calma.
-Señor Rodríguez, qué gusto verlo por aquí -dijo una mujer con entusiasmo al acercarse.
Él sonrió con facilidad.
-Igualmente, señorita Anita