Lucía, al ver la llamada entrante de su antiguo compañero universitario Renato Suárez, su rostro se suavizó un poco y su tono se volvió aún más amable: —Hola, Renato.
—Es muy cierto, conseguí un trabajo en una gran empresa como directora general, así que no iré a trabajar a la empresa de tu familia.
—¿Cómo podría mentirte? ¿Quieres que salgamos a cenar y charlar un rato?
—Bien, además quería agradecerte, siempre has estado ahí para mí.
Juan, al escuchar a Lucía hablar con otro hombre y quedar pa