—Joder, este tipo es bastante agil. — Miguel agarró una piedra en la mano y saltó para golpear la cabeza de Fausto.
Los secuaces de ambos bandos no se quedaron atrás, empuñando sus armas improvisadas y golpeando las cabezas del otro.
La escena era intensa y sangrienta.
Elena, escondida a un lado, se tapó la boca y dijo: —Juan, ¿tú también te rodeas de malhechores?
Juan se encogió de hombros y respondió con calma: —En realidad, no conozco a ninguno de ellos.
Al escuchar esto, Elena abrió los ojo