Escuchando las palabras de los periodistas, Ana se sintió preocupada. Juan había sido demasiado impulsivo en sus palabras y acciones. Ahora la autoridad estaba en manos de los periodistas, y no se atrevía a insultarlos abiertamente.
Rita, por otro lado, sonreía con satisfacción y le dijo a María: —Juan es verdaderamente un hombre sin educación y sin clase. ¿Cómo se atreve a insultar públicamente a los periodistas? Esto generará mucha presión en la opinión pública.
María asintió levemente. Normal