Los periodistas en la escena continuaron tomando fotos de Ana. Con el rostro pálido, Ana sabía que si no respondía, los periodistas podrían distorsionar la historia.
Pero no podía revelar la información sobre los cuatro pacientes, lo que la dejaba en una situación difícil.
Escuchando las preguntas de los periodistas, Ana retrocedió, sintiendo de repente un cuerpo robusto y cálido que la abrazaba.
Al darse la vuelta, vio a Juan, sintiendo una sensación de seguridad indescriptible en su corazón.