Capítulo 99.
Para cuando la luz se desvaneció, hubo silencio.
Parpadeé con fuerza, una, dos veces, hasta que mi visión volvió a la normalidad. Apenas un instante de claridad, porque enseguida las exclamaciones comenzaron a elevarse desde abajo.
Asombro.
Devoción.
Gratitud.
La mayoría hablaba del poder de la Elegida. Daban gracias por haber presenciado el milagro, por haber sido testigos de algo que, claramente, consideraban divino.
Pero no fueron esas voces las que me hicieron reaccionar.
Fueron otras... Má