Capítulo 43.
Caminé por los pasillos buscando algún guardia. Me crucé con otros lobos por el camino, pero ahora que sabía la razón exacta por la que me odiaban, preferí buscar ayuda para llegar al comedor con los guardias. Técnicamente no podían ser groseros conmigo. No con la amenaza de Kryos yendo por sus traseros.
Confiaba en que, si no me querían, al menos le tendrían miedo a él.
Me crucé con un par de mucamas. Miraron al frente, rígidas, como si yo no existiera. Ni una inclinación de cabeza, ni una