Capítulo 221.
Durante los siguientes días supe que alguien importante había resultado herido.
No sabía quién era.
Solo escuchaba fragmentos de conversaciones cuando los sacerdotes cruzaban el pasillo con prisa o cuando dos curanderos se encontraban por casualidad frente a mi habitación.
—¿Ya despertó?
—Todavía no.
—Cecilia lleva allí desde el amanecer.
—Que alguien le lleve comida...
Después volvían a guardar silencio en cuanto recordaban que había una invitada descansando a pocos metros.
Cec