Capítulo 120. Kryos
No sé cuánto tiempo pasó.
Despertar.
Golpes.
Desmayo.
La misma secuencia una y otra vez.
Mi cuerpo comenzó a anticiparlo antes que mi mente. La tensión estaba allí desde el primer segundo en que abría los ojos.
En algún punto, mi estómago empezó a doler por algo más que los golpes.
Hambre.
—Espera —logré decir en uno de esos momentos entre golpes, con la voz rota—. ¿Al menos podrías decirme por qué me golpeas?
La loba suspiró en la oscuridad.
—Debes aprender a usar tus sentidos. Te serán de uti