Capítulo 127. Kryos
Fuimos guiados por los pasillos hasta el gran comedor. A diferencia de la primera vez que nos trajeron, Morgana pudo entrar y fue colocada recargada en la pared, justo detrás de los asientos: el de “mamá” y el mío.
Su postura era sumisa, la mirada baja, pero yo sabía que no se le escapaba nada. Esa noche, “mamá” tampoco estaba en las piernas del rey, lo que provocó miradas presumidas y sonrisas de victoria mal disimuladas entre las otras lobas. Sin embargo, ella lo tomó con calma.
Se detuvo u