Capítulo 121. Kryos
Salimos a un claro del bosque en donde un hombre entrado en años le extendió una bolsa oscura y se marchó sin decir palabra. Ella tampoco comentó nada. Solo me hizo un gesto para que siguiera caminando.
—El lugar es por aquí —murmuró distraídamente.
La seguí sin cuestionar. El aire era frío, húmedo, y el sonido cercano del agua se hizo más claro a cada paso. Llegamos a un punto junto a un riachuelo. La loba se acercó, se arrodilló a un par de pasos del agua y comenzó a cavar con las manos,