Unos días después de encontraban camino hacia el viñedo el cual no estaba completamente asfaltado.
Tara lo notó cuando el auto comenzó a avanzar más lento entre colinas abiertas y filas interminables de vides que parecían perderse en el horizonte.
—No puedo creer que nunca me trajeras antes —dijo mirando por la ventana.
Mateo sonrió apenas, pero había algo distinto en su expresión.
Más serio.
—Porque este lugar… no es solo trabajo.
Hizo una pausa antes de añadir:
—Aquí está mi familia.
Tara gir